La respuesta (Nota personal para mi)

Él estaba hablando de manera tan convincente y se veía tan seguro, que las personas a su alrededor creían cada palabra que decía. Sus gestos, su tono de voz, sus argumentos eran tan fuertes y poderosos que nadie dudaba de su palabra.

Si él decía algo, tenía que ser la verdad absoluta, después de todo, él había viajado por el mundo, y había estudiado durante tantos años. Continúe leyendo

Defectos

Es tan fácil darse cuenta del mal desempeño de una persona que está practicando alguna disciplina en frente de nosotros. Desde la distancia criticar es la cosa más fácil de hacer.

Podemos ver muchas personas que después de algún evento deportivo pasan horas hablando de una de los errores que llevaron a su equipo o deportista favorito a perder el partido. Continúe leyendo

Los buenos tiempos

(Tomado del libro “Diálogos con mi ser interno. Vol I” Con permiso del autor. Averigua más aqui

 

Estaba hablando con mi madre sobre los tiempos cuando era una niña y, a pesar de que no pertenecía a una familia adinerada, cuando llegaban las vacaciones y su casa se llenaba con visitas esperadas e inesperadas.

De repente tocaban a la puerta y al abrirla se encontraban con familiares, amistades y amistades de las amistades que llegaban para pasar su temporada de vacaciones en la casa de mi madre.

Le pregunté cómo se las arreglan para cubrir los gastos para alimentar y manutención de toda esa gente.  Ella me miró y después de un rato de reflexión, simplemente respondió: No lo sé, nunca nos preocupábamos por eso. No éramos ricos, pero de algún modo las cosas se daban, alcanzaba muy bien y todos nos la pasábamos muy bien.

Como eran huéspedes, en realidad no ayudaban con los gastos y a veces incluso exigían más comida o un menú diferente si no les gustaba lo que se les había servido.

-Eran otros tiempos, dijo mi madre, nunca se nos ocurrió pensar en carestía o que la comida no fuera a ser suficiente. No estaba en nuestras mentes. Éramos muy felices y todo terminaba muy bien.

Me quedé en silencio por un rato, mientras meditaba acerca de mi propia infancia.

Me acuerdo de cómo las cosas estaban menos tensas en aquellos días, Teníamos más, viajábamos más, adquirir cosas era mucho más fácil. Casi no existían las compras a crédito y, por lo menos no recuerdo a nadie que yo conociera que se quejase tanto de esas cosas.

Cuando teníamos visitas en la casa, nunca se ponían a quejarse por horas del gobierno, de las guerras, las tragedias, el desempleo, los escándalos ni nada por el estilo.

Por lo general, disfrutábamos el compartir historias familiares, sus viajes, sus experiencias y anécdotas que solían dejar algo positivo para los que los escuchábamos.

Sí, esos eran otros tiempos. Otra mentalidad. Un tipo diferente de energía en el aire.

Aunque yo no creo que el verdadero problema sean los cambios en el mundo que nos rodea.

Los cambios son naturales.  Los cambios son una parte necesaria del flujo de la vida.

El verdadero problema es cómo hemos sido condicionados para percibir esos cambios. El cómo reaccionamos ante los acontecimientos que llegan a nuestras vidas como individuos,  como miembros de la raza humana y como habitantes de esta vibrante y maravilloso ser que llamamos Tierra.

Estamos tan acostumbrados a entrar en una rutina en todo lo que hacemos, que cuando llega algo diferente, nos sentimos incómodos y lo rechazamos inmediatamente.

Y eso se refleja en toda nuestra historia.

La ciencia tiene una tendencia a ver las cosas de una manera muy estática. Cuando una nueva idea llega a sustituir a la anterior, es recibida con escepticismo e incluso con burla.

Incluso ahora, en un momento en que la tecnología nos está ayudando a entender cómo se comporta nuestro universo y, en que con cada nuevo descubrimiento nos damos cuenta de que estábamos tan mal en tantos conceptos y teorías.

A pesar del hecho de recibir grandes cantidades de información diaria de las sondas, los vehículos espaciales y los satélites, hay un sector de la comunidad científica que se sigue aferrando a su conocimiento del pasado, porque sienten que las nuevas evidencias amenazan la seguridad de lo que ellos consideran que es su verdad.

Y los nuevos conocimientos que se opongan a lo que creemos que es “la verdad”, son realmente aterradores, no importa quiénes seamos y lo que creemos saber y entender.

Conozco muy bien el método científico, sé que debe ser muy estricto y seguir ciertos pasos antes de aceptar o considerar incluso nuevas teorías. Pero la ciencia está hecha por el hombre y, si no permitimos que nuestras mentes se alejan un poco de lo que ya se ha establecido, siempre vamos a permanecer en el mismo lugar, sin posibilidad de avanzar.

Incluso Albert Einstein aceptó que muchos de sus descubrimientos se deben a su capacidad de mirar más allá de lo que otros consideran como algo fijo e inamovible.

Como J. Allen Hynek mencionó en uno de sus libros:: “Habrá una ciencia del siglo XXI, así como hubo una ciencia del siglo XIX y una ciencia de este siglo XX”.

Y me siento afortunado de saber que estoy viviendo en este momento en particular,  lleno de cambios y en el que estamos presenciando prodigios y maravillas nunca antes vistos y, lo que es más importante, estamos volviendo a aprender desde cero lo que sabíamos sobre nosotros mismos y el universo que nos ronda.

La gente, en general están más abiertos a escuchar y aprender cosas nuevas y aunque no todo lo que escuchamos es cierto, tenemos más herramientas y elementos para hacer nuestras propias investigaciones y llegar a nuestras propias conclusiones para averiguar que funciona para nosotros y lo que no.

Tenemos un exceso de información por todos lados, pero al mismo tiempo tenemos más maneras de modificar nuestra mentalidad y hacer cambios en nuestro propio ser y por lo tanto en el universo que estamos aquí para co-crear.

¿Qué voy a aportar hoy a mi vida para hacer de este universo un lugar mejor?

Creo que hoy voy a ser feliz, por lo que esta felicidad incrementará la vibración de las personas que me rodean y,  de esa manera propagar la felicidad a otros.

¿Qué vas a hacer tú hoy?

Y sí,  aquellos eran otros tiempos….

Pero me encanta ser capaz de cambiar y vivir este hoy.