Perfección

Recuerdo a un amigo mío que nació con una enfermedad congénita y su cuerpo presentó algunas deformidades que siempre lo hicieron sentir mal. Especialmente durante sus años de escuela ya que sus compañeros de clase eran muy crueles con él. Sufrió mucho por eso y decidió comenzar una búsqueda para encontrar la perfección.

Como no tenía un cuerpo perfecto, encontraría la perfección en otras áreas de su ser. Por lo tanto, decidió practicar varios deportes para que pudiera obtener un mejor físico y se convirtió en un buen boxeador con grandes músculos. Incluso representó a su país en los Juegos Olímpicos.

Pero, aun así, no sentía que su búsqueda fuera completa. Tener un cuerpo fuerte y medallas olímpicas no fue suficiente y, me dijo que no se sentía ni siquiera cerca de la perfección. Continúe leyendo

Agotado

En los últimos años he visto entre amigos y colegas una tendencia (sí, yo incluido, por supuesto), a sentir que, si no están ocupados todo el tiempo, están perdiendo el tiempo.

Este fenómeno es más común en las grandes ciudades. Nos estamos acostumbrando a estar estresados todo el tiempo. Y si te encuentras, en un momento determinado, relajado y calmado, entonces un sentimiento de culpa se apodera de tu corazón.

Hoy en día, parece imperdonable estar relajado y feliz, por lo general se toma como un acto de “pereza”, “ociosidad” o un “desperdicio de vida”.

Lo creas o no, muchas personas viven de esa manera, todo el tiempo. Continúe leyendo

Feliz

Me sentía contento esa mañana. En realidad estaba disfrutando de esa sensación de “nada está mal en el mundo”, cuando de repente el hemisferio izquierdo de mi cerebro le preguntó al hemisferio derecho ¿qué era lo que lo tenía tan contento?

Tal vez este estado inusual de felicidad fue demasiado sospechoso para ese lado del cerebro que siempre está analizando y cuestionando todo el tiempo.

Por supuesto, se las arregló para encontrar más de una “razón” para dejar “el exceso de felicidad” y dedicar tiempo para procesar  información más “útil” y preocupante.

Así que mi mente comenzó a hacer una lista de todas aquellas cosas en mi pasado que estaban sin terminar, poco claras e injustas ante mis ojos para que pudiera volver al patrón regular de intranquilidad, más natural y más popular en estos días en este mundo. Continúe leyendo

Tu sombrilla multicolor

Estaba abrumado con todas las instrucciones que tenía que seguir para realizar una buena ceremonia. Después de todo yo era un huésped del Rey de los tibetanos, Tenzin Gyatso Su Santidad, XIV Dalai Lama. Y yo no podía simplemente olvidar un detalle, ya que quería mostrarle a todos los Gueshes (Maestros) que yo no era un pésimo estudiante después de todo.

Pero siendo un occidental típico, de ciudad y sin antecedentes budistas, el hecho de hacer un ritual que tomaba casi 6 horas para completar, estaba más allá de mis fuerzas.

“Bueno, después de todo ellos saben que no soy un monje y que estoy aquí sólo como invitado” me repetía a mí mismo tratando de no sentirme tan mal por mi mala memoria. Continúe leyendo

Ansiedad

Por lo general él siempre se veía tan calmado y relajado que me preguntaba a veces, si alguna vez se enojó en su vida o se puso nervioso por algo.

Un día me enteré de que estaba pasando por un problema legal grave que implicaba una cuestión de dinero con sus familiares. Cuando fui a visitarlo se veía como siempre, calmado y relajado, a pesar de los problemas que estaba enfrentando al tener que ir a los tribunales y tener que lidiar con los abogados todo el tiempo.

Al principio no me atrevía a preguntarle cómo se sentía, ya que su actitud era lo suficientemente clara como para ver que estaba manejándolo bastante bien. Continúe leyendo