La tormenta

Cuando era niño odiaba cuando la lluvia arruinaba mis tardes. No me permitían salir a jugar mientras llovía.

Por lo tanto, durante la temporada de lluvias, estaba condenado a quedarme en casa viendo la televisión o leyendo, eso no era del todo malo puesto que me enamoré de muchos libros maravillosos en aquel entonces.

Pero recuerdo muchas veces que me quedé viendo cómo se cancelaban grandes planes con amigos debido a la lluvia.

Eso me hacía sentir muy frustrado y algunas veces incluso enojado con la Madre Naturaleza.

Tuvieron que pasar años antes de que realmente pudiera apreciar las bendiciones de una buena tormenta y los efectos purificadores y limpiadores en todo el planeta. Continúe leyendo

Experiencia

Yo estaba pasando por un momento muy difícil tratando de recoger mi bicicleta, las ruedas de entrenamiento hacían las cosas aún más difíciles y para un niño de 5 años de edad, esto parecía una tarea imposible. Sin embargo yo seguía haciendo mi mejor esfuerzo para recogerla y seguir pedaleando de vuelta a casa, a pesar de mi rodilla raspada tras la caída.

Estaba a punto de empezar a llorar porque no lograba hacerlo cuando un hombre alto llegó y con una mano recogió mi bicicleta y me ayudó a subir en ella de nuevo. Con una sonrisa y un guiño se despidió de mí y continuó su paseo.

¡Me maravillé! “Tiene que ser el hombre más fuerte del mundo”, pensé. Por supuesto que yo no era muy alto ni muy fuerte a esa edad, pero para mí era admirable. Continúe leyendo