Nuevos comienzos

Cuando recibí la noticia, no podía creer que me estuviera sucediendo a mí. No tenía tiempo para enfermarme, no tenía tiempo para descansar, no tenía tiempo para perderlo cambiando mi estilo de vida. 

Debe haber una manera rápida de deshacerse de esa enfermedad.

Después de todo, hacemos todo lo rápido hoy en día, ya no tenemos que cocinar, comemos comida rápida, llevamos nuestra ropa a la lavandería y la recogemos limpia y planchada, así que no tenemos que perder el tiempo haciéndolo nosotros mismos, Usamos un servicio de taxi para llevarnos a todas partes para que no tengamos que conducir más, nuestro teléfono inteligente encontrará la forma más rápida y más rápida para no perder un segundo en el tráfico.

Vivimos nuestra vida a alta velocidad y estamos acostumbrados a conseguir lo que queremos rápido y fácil.

Internet responde a todas nuestras preguntas y nos proporciona toda la información que necesitamos en cuestión de segundos.

Así que no hay excusa para que una enfermedad se prolongue en nuestros cuerpos. Tiene que haber una píldora, un tratamiento o un método para que me deshaga de cualquier cosa que se atreva a retrasar mi ritmo de mi día a día. Continúe leyendo

No te sientas mal

  Todos tenemos que aceptar el hecho de, que cada uno de nosotros somos responsables de nuestros propios resultados. Buenos o malos. Y de que no hay que darle a nadie más ese poder tampoco.

Yo estaba hablando con una amiga que decidió dejar su país natal, para ir a vivir en comunidades indígenas en la selva. Ella va a diferentes zonas de América del Sur para llevar alimentos, medicinas y enseñar a la gente en pueblitos remotos a leer y a escribir. Entre otras cosas.

Ella es muy feliz haciendo lo que le gusta, pero, últimamente ha estado pasando por una serie de malos momentos porque su madre murió hace poco y, ahora ella siente que fue muy egoísta debido a su pasión por los viajes y por dejar a su madre y a su familia detrás. Continúe leyendo

No mates ese sentimiento

Yo estaba en mi adolescencia, por lo que la manera en que yo sentía y veía las cosas era bastante intensa. Estaba pasando por una difícil crisis existencial y no podía controlar mi depresión.

Sentía que mi mundo se había terminado y no había una solución factible por delante. De pronto algo pasó y tuve una experiencia extraña, estaba ahí viéndome a mí mismo sintiendo y pensando cosas absurdas y negativas. No era como una experiencia fuera del cuerpo, pues todo pasaba en mi cabeza, era como si mi cerebro se dividiera en dos y un lado estuviera juzgando al otro. Continúe leyendo