Experiencia

Yo estaba pasando por un momento muy difícil tratando de recoger mi bicicleta, las ruedas de entrenamiento hacían las cosas aún más difíciles y para un niño de 5 años de edad, esto parecía una tarea imposible. Sin embargo yo seguía haciendo mi mejor esfuerzo para recogerla y seguir pedaleando de vuelta a casa, a pesar de mi rodilla raspada tras la caída.

Estaba a punto de empezar a llorar porque no lograba hacerlo cuando un hombre alto llegó y con una mano recogió mi bicicleta y me ayudó a subir en ella de nuevo. Con una sonrisa y un guiño se despidió de mí y continuó su paseo.

¡Me maravillé! “Tiene que ser el hombre más fuerte del mundo”, pensé. Por supuesto que yo no era muy alto ni muy fuerte a esa edad, pero para mí era admirable. Continúe leyendo

¡Enójate!

Hace unos años yo estaba impartiendo una clase de defensa personal en un centro comunitario para mujeres (la mayoría de ellas eran víctimas de violación). Yo estaba hablando de la importancia de neutralizar rápidamente el oponente para que esto les permitiera escapar tan pronto como fuera posible y / o pedir ayuda en función de las circunstancias.

Con el fin de mostrar una técnica para mantener a un extraño a una cierta distancia y poder defenderse de un ataque, le pedí a una pequeña mujer que me ayudara a demostrar la técnica para las otras estudiantes.

Al principio, ella vaciló y se acercó tímidamente. No se atrevía a mirarme y mantuvo los ojos todo el tiempo en el suelo. Continúe leyendo

La técnica

Me impresionaba ver cómo esos hombres de cinturón negro eran capaces de romper una pila de ladrillos con sus propias manos. Especialmente los hombres orientales que parecían tan pequeños y delgados, que se colocaban delante de una pila de ladrillos, tablas de madera o bloques de hielo, pero cuando golpeaban su objetivo y lo pulverizaban, se veían como gigantes poderosos.

Pero me llegó mi turno, yo tenía unos 8 años de edad y era delgado, estaba aún más pequeño y más delgado que el resto de los estudiantes en esa habitación, pero mi profesor me estaba pidiendo que rompiera un ladrillo por primera vez para una exhibición de nuestra escuela de artes marciales. Continúe leyendo