Tú te defines a ti mismo

Recuerdo un día cuando mi hija me dijo que era tonta.

Me quedé muy impresionado por la forma en que lo dijo. Tenía alrededor de 5 años de edad y, llegando de la escuela me dijo que era tonta en una voz muy confiada y firme. Ella estaba totalmente convencida de que era un hecho.

Le pregunté el por qué había dicho eso y, en el mismo tono, me respondió: “Mi maestra me dijo que soy tonta, mis amigos me dijeron que soy tonta, mis primos me dijeron que soy tonta, por lo tanto, debo serlo”

“¿Te lo dijeron hoy?”, Pregunté. Continúe leyendo

Tú te defines a ti mismo

Recuerdo un día cuando mi hija me dijo que era tonta.

Me quedé muy impresionado por la forma en que lo dijo. Tenía alrededor de 5 años de edad y, llegando de la escuela me dijo que era tonta en una voz muy confiada y firme. Ella estaba totalmente convencida de que era un hecho.

Le pregunté el por qué había dicho eso y, en el mismo tono, me respondió: “Mi maestra me dijo que soy tonta, mis amigos me dijeron que soy tonta, mis primos me dijeron que soy tonta, por lo tanto, debo serlo”

“¿Te lo dijeron hoy?”, Pregunté.

“Sí, pero ya me lo han dicho antes, por lo que creo que debe ser cierto” Ella respondió con tristeza. Continúe leyendo

Feliz

Me sentía contento esa mañana. En realidad estaba disfrutando de esa sensación de “nada está mal en el mundo”, cuando de repente el hemisferio izquierdo de mi cerebro le preguntó al hemisferio derecho ¿qué era lo que lo tenía tan contento?

Tal vez este estado inusual de felicidad fue demasiado sospechoso para ese lado del cerebro que siempre está analizando y cuestionando todo el tiempo.

Por supuesto, se las arregló para encontrar más de una “razón” para dejar “el exceso de felicidad” y dedicar tiempo para procesar  información más “útil” y preocupante.

Así que mi mente comenzó a hacer una lista de todas aquellas cosas en mi pasado que estaban sin terminar, poco claras e injustas ante mis ojos para que pudiera volver al patrón regular de intranquilidad, más natural y más popular en estos días en este mundo. Continúe leyendo

¡Es tu culpa!

“¡Tú no me puedes culpar por eso! Mi trabajo no es inspirarte o motivarte a que hagas nada, esa es tu decisión, te acabo de dar los elementos de una manera neutral, tú decides cómo interpretarlos y qué hacer con ellos ” dijo airadamente una voz en mi cabeza.

“¡Pero tú me hiciste sentir triste con las imágenes que me estabas mostrando!” Respondió mi mente consciente a la defensiva. Continúe leyendo

Mentiras

Por alguna razón, creemos que podemos salirnos con la nuestra mintiendo, no sólo a los demás, sino a nosotros mismos.

Hay miles de “razones” para contar una mentira. Existen muchas clasificaciones de mentiras, así como: “mentiras blancas”, “promesas rotas”, “mentiras para justificarnos a nosotros y/o a otros, “exageración”, “mentiras necesarias ” y así sucesivamente. Continúe leyendo

¡Eres tan tonto!

Yo sé que no eres un tonto, pero ¿lo sabes tú?

Si de pronto se te cae algo por accidente, y yo te digo : ¡Dios mío, eres tan tonto! La reacción lógica es que te enojes conmigo y respondas algo así como: – ¡Tú eres el tonto! o algo por el estilo.

Ok entiendo que, nadie tiene el derecho de llamar a nadie nombres como esos, esas son “etiquetas ” negativas. Yo entendería que te enojes conmigo por llamarte tonto/a. Continúe leyendo