Contrastando

Yo no estaba consciente de la raíz de su ira. Siempre había sido una persona muy agradable, siempre sonriendo y bromeando con todos a su alrededor.

Ellos habían sido amigos desde su infancia. Habían estado juntos en muchas batallas y en muchas celebraciones también.

Pero un día su amigo salió del país para comenzar la búsqueda para encontrar a su “verdadero yo”. Muchos caminos nuevos y experiencias le aguardaban.

Perdieron el contacto por muchos años hasta que, un día, él volvió a casa.

Había tenido mucho éxito en su negocio y había viajado por el mundo y aprendido muchas cosas valiosas.

Su amigo se había quedado en casa durante todos estos años.

El día que volvió a su ciudad natal, se sorprendió al ver que muchas cosas no habían cambiado en absoluto, mientras que otras eran totalmente diferentes.

Ambos amigos se reunieron una vez más después de todos esos años de estar separados y cada uno le dijo al otro sobre las cosas nuevas en sus vidas. Ambos se alegraron de verse una vez más.

Hasta que comenzaron a comparar sus vidas. Continúe leyendo

“Nunca pensé que esto me pasaría a mí”

 

Por alguna razón, siempre he tenido una conexión neuronal negativa vinculada a esa expresión. Y cuando oí a una persona decirlo, pero en referencia a un evento positivo, mi mente entró en estado de shock.

Mi lógica interna no podía entender que podría ser utilizada para describir una situación positiva.

Tengo un tenue recuerdo infantil de personas que lo usaban constantemente para describir sucesos trágicos de su vida. No puedo recordar a alguien en particular, o las situaciones, pero creo que fue entonces, cuando hice ese enlace neuronal con una connotación negativa.

Cuando oí esa misma frase usada en un contexto opuesto, mi mente tuvo que reconsiderar su significado y luego hacer ajustes en mi cerebro para colocarlo en una nueva “posición de almacenamiento” a fin de aceptar el significado real. Continúe leyendo

No mates ese sentimiento

Yo estaba en mi adolescencia, por lo que la manera en que yo sentía y veía las cosas era bastante intensa. Estaba pasando por una difícil crisis existencial y no podía controlar mi depresión.

Sentía que mi mundo se había terminado y no había una solución factible por delante. De pronto algo pasó y tuve una experiencia extraña, estaba ahí viéndome a mí mismo sintiendo y pensando cosas absurdas y negativas. No era como una experiencia fuera del cuerpo, pues todo pasaba en mi cabeza, era como si mi cerebro se dividiera en dos y un lado estuviera juzgando al otro. Continúe leyendo