Sorprendido

 

Estaba viendo una serie turca con mi madre en línea el otro día. Ella se quejaba de vez en cuando sobre cosas que consideraba que no eran “posibles” en situaciones de la vida real, tales como reacciones y actitudes.

Para mí esas actitudes y reacciones estaban justificadas por la situación (comparando lo que yo, o algunas personas que conozco harían en un caso como ese), pero para ella éstas eran “ilógicas e inconcebibles”. Ella decía que “la gente real en una situación seria de la vida cotidiana” no reaccionaría de la misma manera que esos actores. Aunque muchas veces eso nos sucede en series de televisión y películas, la verdad es que nos sorprendería ver lo que “la gente real hace en situaciones de la vida diaria”.

Lo que podría parecer “lógico” para ti, puede sonarle irracional a otra persona. Por lo tanto, no creas que la gente va a reaccionar y responder de la misma manera en que tú lo harías.

Hay una gran cantidad de videos en línea, en donde se pueden ver ejemplos claros de esto. Continúe leyendo

Acéptalo

He oído tantas veces que tienes que aceptar el cambio y las dificultades cuando vienen, que pensé que había entendido totalmente la idea. Y probablemente sí la entendí, pero como es habitual, cuando se trata de aplicar nuestros conocimientos en la vida real, las cosas se vuelven difíciles.

Somos todos excelentes en la teoría, pero cuando llega el tiempo de la práctica, la historia es muy diferente, lo mismo al dar consejos a los demás, tú ya sabes qué decirles en cualquier situación que tengan que afrontar, pero cuando estamos en el mismo predicamento nosotros, todas esas respuestas y soluciones desaparecen de nuestra cabeza.

Hace pocos años después de vivir durante mucho tiempo muy cómodamente en una zona bonita de mi ciudad, vendieron la casa que había alquilado y se me pidió de inmediato que me cambiara de casa. Eso fue muy traumático para mí, porque tenía todos los ingredientes para una tragedia de elaboración casera:

  • Era algo totalmente inesperado y no deseado.
  • Me sacó de mi rutina y comodidad.
  • Era aterrador ya que significaba dar un salto hacia lo desconocido.
  • No había aparente solución ni ninguna opción frente a mí.
  • Me quedé solo porque todos los “amigos” y familiares se fueron cuando los necesitaba más. Ellos simplemente desaparecieron.
  • Yo estaba paralizado por el miedo.

Y un sinfín de extras más.

Así que cuando las cosas se ponen realmente abrumadoras y no puedes resolverlas y, ya intentaste todo lo posible, o al menos todo lo que sabes que  puedes intentar, lo único que te queda es, simplemente respirar y tener fe en que todo saldrá bien para algo mejor.

Deja de pensar, preocuparte, imaginar, obsesionarte, etc.

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