Palabras

Yo estaba tratando de entender lo que dos jovencitas estaban platicando mientras esperaba en una plataforma en una estación del metro. Estaba con una persona adulta con ellas, que supongo que era la madre de una de las adolescentes.

Era muy difícil entender lo que estaban hablando, pero me sentí aliviado cuando me di cuenta de que yo no era el único, la madre y otras dos señoras estaban en la misma situación que yo. Obviamente estaban confundidas con la forma en que ellas utilizan algunas palabras.

No puedo recordar exactamente cuáles estaban usando, pero, cuando una de ellos le preguntó a la otra el significado de una de esas palabras, ella dio una respuesta que estaba muy lejos de ser correcta.

Cuando la madre le preguntó a la adolecente dónde había aprendido esa palabra, la chica respondió que “sus amigos la usaban mucho en la escuela.”

– “Pero el significado está mal querida, estás usando esa palabra en una forma equivocada”, dijo la madre.

“Oh ¿a quién le importa? Mientras mis amigos y yo entendamos lo que estamos tratando de decir, no importa cuál sea su significado” fue la respuesta de la chica.

“Pero, ¿cómo podrán las otras personas realmente entenderte si no estás usando las palabras correctamente? No se puede inventar nuevos significados para las palabras esperando que todos los demás comprendan con exactitud lo que estás tratando de comunicar.”

Las chicas se voltearon a ver y simplemente se rieron. La madre finalmente suspiró con impaciencia después de la falta de interés por parte de las adolescentes sobre el tema y la conversación terminó ahí.

Una vez en el tren, también escuché a dos señoras que estaban felizmente charlando y utilizaban muchos modismos y groserías.

Sé que algunas personas sienten un cierto poder al utilizar “groserías”, ya que los hace que se vean “rudos” (especialmente las mujeres) pero el problema es, que hoy en día la gente las está utilizando en exceso y esas palabras están perdiendo tal “poder”.

Primero usamos palabras sin saber su verdadero significado para luego, “concederles” una nueva connotación. Y después nos quejamos de no ser comprendidos.

No tomes las palabras (escritas o habladas) ligeramente. Lo que tú dices tiene poder y nunca se sabe si alguien las va a tomar tan en serio que van a cambiar su vida para siempre. Sé de muchas personas que han permitido a ciertas palabras afectarles de maneras maravillosas o con terribles consecuencias.

Si utilizas palabras con “carga negativa” (palabras groseras, por ejemplo) Incluso aunque estés con amigos cercanos, estarás “usando” la frecuencia con que esas palabras han sido programadas habitualmente. Así que no esperes buenos resultados usando malas palabras.

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