Tu mejor amigo

Sé que todos hablamos “mal” de nosotros mismos de vez en cuando: “¡Soy tan estúpida!”, “¡Qué tonto soy…”, “¡Hombre! Soy tan torpe. “Y así sucesivamente.

A veces, sin darnos cuenta nos la pasamos “insultándonos” nosotros solos todo el día. Y aunque nuestra mente consciente no presta mucha atención a eso, nuestra mente subconsciente sí lo hace.

Creando así nuestra programación “oculta”.

Un amigo mío (que fue también mi profesor de matemáticas) era un excelente jugador de tenis. Entrenaba después de sus clases 5 o 6 horas todos los días.

Pero por una “falsa modestia”, comenzó a subestimar sus propias habilidades al hablar con otras personas. Me dijo que se sentía mal hablando bien acerca de su juego. No quería sonar jactancioso o arrogante. Así que empezó a hablar “mal” de sus habilidades.

Y sí, ¡lo has adivinado! Su juego comenzó a fallar.

Tomó el hábito de “denigrarse” a sí mismo constantemente y, por supuesto, esto se reflejó en su desempeño en el Tenis.

Él no podía entender por qué estaba empeorando su juego, cuando él entrenaba más duro que antes.

Me senté con él y le dije acerca de la mala costumbre que casi todos tenemos de hablar de nosotros mismos de una manera negativa. Hablamos de cómo la mente subconsciente no puede “ver” la diferencia entre la realidad y la ficción. Y cómo había “programado” su mente para convertirse en un pésimo jugador de tenis.

Cuando terminamos de hablar de eso, dijo en voz alta y llevándose las manos a la cabeza: ¡Hombre! ¡¡He sido un idiota todo este tiempo!!

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