Tu imagen mental

 

Dicen que debemos estar claros a dónde vamos, para llegar al lugar que deseamos llegar. Y eso es verdad.

Estoy seguro de que la mayor parte del tiempo, sales de tu hogar con un destino en mente. Cuando tomas el metro, un taxi, o te subes a tu auto, tienes un punto final definido en tu mente. De lo contrario, tú y otras personas se molestarían fácilmente. Especialmente los conductores de taxi, pues a ellos les gusta saber a dónde te llevarán, en vez de conducir como hormigas perdidas por toda la ciudad.

En la vida, se considera una buena práctica tener metas para lograr, lugares para ir y gente a quienes amar. Y eso es bueno también.

El verdadero problema surge, cuando se tiene una “imagen mental fija” de cómo deben suceder las cosas.

¿Has notado que la mayoría de las veces que has logrado algo, los “medios” para llegar allí no son exactamente como los habías imaginado?

A veces, incluso terminamos en un lugar o situación mejor que la que deseábamos en primer lugar.

Una vez que comiences tu viaje, habrá retrasos, desvíos, paradas repentinas e incluso cambios totales en tu camino. ¿Cuántas veces has querido llegar a un punto y al final, terminaste en una situación, relación, trabajo, etc., mucho mejores?

Cambiamos al minuto, nuestras células del cuerpo, nuestras neuronas, nuestras ideas, necesidades y deseos. El cambio es un factor importante de la vida. Cuando las cosas permanecen estáticas durante mucho tiempo, empiezan a descomponerse.

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