Decide

Estaba escuchando a un amigo que expresaba con vehemencia sus ideas sobre política. Un grupo de personas a su alrededor escuchaba su opinión con interés, pero algunos de ellos no estuvieron de acuerdo con sus conceptos y comenzaron a refutar sus puntos.

Todo se convirtió en un desastre mientras yo me quedaba callado viendo la teoría del caos desarrollándose justo delante de mis ojos.

El grupo entonces se dividió en dos secciones (quizá en más), una defendiendo las opiniones de mi amigo y la otra agresivamente atacándolas.

Decidí guardarme las mías y permanecí en silencio observando el furioso debate y disfrutando de una taza de té. Continúe leyendo

Trátalos bien

 

A mi madre.

Ella era una frágil anciana.

Ellos eran cuatro hombres enormes de esos que usualmente tratan con personas difíciles y que, por lo general, son recibidos con violencia, pero que, a pesar de todo, hacen su trabajo al entregar notificaciones legales, pero como normalmente son portadores de malas noticias, la gente siempre los trata mal.

Al parecer, ellos están acostumbrados a eso y su actitud, al llegar fue muy agresiva. Vi la escena desde una distancia y, conociendo cómo se comportan a veces, me estaba preparando para ir y estar listo para tratar de evitar cualquier hostilidad.

Llamaron a su puerta como si estuvieran tratando de hacerla pedazos. La señora abrió la puerta y los miró con una sonrisa, la expresión de los cuatro hombres era dura y fría, estaban haciendo su trabajo, por lo que no tenían, según ellos, por qué mostrarse corteses. Continúe leyendo