Equivocaciones

Yo estaba parado en medio del gimnasio, con todos mis compañeros de clase mirándome de forma burlona, al ver mis intentos por defenderme de mi oponente.

Yo era el chico más pequeño de la clase, en edad y tamaño, pero en ese momento yo no estaba muy interesado en su opinión sobre mí.

Amaba las Artes Marciales y, a pesar de mis esfuerzos, el combate terminó muy mal para mí.

Pero en ese momento en particular, por alguna razón eso fue irrelevante para mí, después de ese humillante ejercicio, mi maestro hizo una larga lista de todos los terribles errores que había cometido en ese momento. En realidad, hice todos los errores conocidos y desconocidos que figuran en el manual. Pero yo estaba tan concentrado en mi pasión por el entrenamiento, que no sonó ni intimidante, ni desalentador para mí. Continúe leyendo