El santuario

Me llevó medio día llegar a la cima de esa montaña, un pequeño santuario budista que estaba en medio de la nada.

El monje a cargo de ese pequeño lugar me sonrió tan pronto como llegué a la entrada y me invitó a sentarme a su lado en un banco de madera junto a la puerta principal.

Yo estaba agotado y desaliñado después de la larga subida. Él se veía radiante y feliz. Le dije sobre mi gran aventura de “alpinismo” como si fuera una odisea que sólo se vive una vez en la vida. Él calmadamente me dijo que va a la ciudad dos veces al día, por lo que hace esa “odisea” cuatro veces al día.

Permanecí en silencio durante un rato. Continúe leyendo

¡Eres el mejor!

A veces admiramos a otras personas pensando que sus vidas son realmente geniales y vale la pena imitarlos. Vemos sólo lo que nos permiten ver, grandes mansiones, automóviles, aparatos caros, etc.

Creemos que tienen una vida maravillosa y nos gustaría poder ser tan afortunados como ellos.

Vemos personas que llamamos triunfadores y leemos acerca de su gran éxito en los negocios, el deporte, la política, etc. Nos encantaría poder hacer las cosas tan bien como ellos. Continúe leyendo